EL PAPEL DEL ESTADO FRENTE AL PUEBLO, PARTE I

Con este articulo quiero empezar una serie que será un sencillo análisis de los estados y los gobiernos. En esta primera parte hablaremos un poco sobre oportunidades y las garantías.

Hoy en día los estados se basan en el sistema ‘de oportunidades’, es decir, todos los integrantes de este o aquel país deben tener oportunidad de todo. Por ejemplo, todos tenemos oportunidad de trabajar y la oportunidad de rechazar este o aquel empleo*. Vamos a mirar bien esto.

Pongamonos por ahora en un contexto urbano, del rural hablaremos más adelante. Como ser humano necesito alimentación, el estado no me garantiza la alimentación, me da la oportunidad de conseguir*, y la oportunidad de elegir que quiero consumir*. Para conseguir alimento necesito dinero, que el estado no me provee, pero siempre puedo recurrir a trabajar. El estado no me garantiza tener trabajo, para eso me dan oportunidades laborales* y también la oportunidad de elegir en que me quiero desempeñar*. También necesito vivienda -creo que todos ya saben como sigue, pero por si acaso-, el estado no me garantiza la vivienda, pero siempre puedo elegir si quiero comprar una o vivir en arriendo*, en ambos casos lo más oportuno es trabajar para conseguir dinero, que nos lleva a lo mismo de arriba.

Cualquier cosa de las que llamamos ‘necesidades primarias’ o ‘necesidades secundarias’ se consigue con dinero -si no me creen pregunten a MasterCard-. Además de estas necesidades de individuo también podemos tener otras -como los padres en la educación, alimentación, vestimenta, etc… de sus hijos-. que también se solucionan con dinero, el cual se consigue legalmente con trabajo.

Ahora saquemos una primera conclusión: “Como persona tengo la oportunidad de elegir lo que quiero, como ser tengo necesidades para sobrevivir”.

Antes de continuar debemos definir al proletario, el trabajador que vende su fuerza de trabajo, es decir, alguien que no tiene mayor posesión para realizar labores que su cuerpo y mente. En la actualidad podemos definir de esta manera casi a todos lo trabajadores, desde el obrero que realiza sus labores mayormente gracias a sus capacidades físicas, hasta los programadores que trabajamos mayormente mediante nuestras capacidades mentales.

Ahora es el momento para hablar de el burgués. Es aquel individuo propietario de los medios de producción y/o capital mediante los cuales trabaja el proletario. Si seguimos usando el ejemplo superior, el burgués es quien le presta al obrero lo que el usa para trabajar (martillo, ladrillos, cemento, etc), le da trabajo y le paga por ello.

Ahora saquemos otra conclusión:”El proletario toma el material en bruto del burgués y lo convierte en mercancías, sean bienes o servicios, usando para esto los medios a los que le da acceso él burgués. El burgués le paga por eso”.

Sigamos con la situación urbana. La superpoblación genera pobreza, principalmente por el hecho de que las empresas no dan abasto para tanto trabajo, entonces muchos quedan desempleados. El desempleo tiene una gran influencia sobre la remuneración del trabajo, a mayor desempleo, menor será el pago y las prestaciones que recibe el proletario. Esto tiene una razón muy sencilla, cuando él burgués tiene una mayor cantidad de proletarios para elegir, puede disminuir el pago o las prestaciones del mismo, pero, ¿por qué?.

Antes de responder esta pregunta debemos continuar estudiando el tema de las posibilidades y las necesidades.

En teoría la situación es esta: “Yo tengo la necesidad de comer, y para comer tengo la libertad de elegir mi trabajo* y así conseguir dinero*”. Pero si lo ponemos en el contexto real, no es ni siquiera semejante, esto sucede por la simple razón que las necesidades primarias aplastan las ‘oportunidades’ que nos da el estado. Si tengo la posibilidad de trabajar en este lugar y por este salario, mi necesidad de alimentación, de vivienda, etc, me obligan a aceptar ese puesto laboral, esperando ‘hacer futuro’ en esa empresa para poder progresar.

Ahora resta atar cabos. Si hay poca demanda de trabajadores, y un gran numero de ellos, las empresas pueden devaluar el costo de la labor de los mimos, en pocas palabras, mano de obra más barata.

Sí a la primera conclusión la volvemos a ver, poniendola en el contexto real, podemos encontrar otra conclusión: “Las oportunidades de trabajo son pocas y las necesidades no dan espera. Debo tomar la primera opción que me de dinero suficiente para cumplir mis necesidades”.

Nosotros no escogemos la casa que queremos, escogemos la que mejor se ajuste a nuestras posibilidades económicas. Lo mismo sucede con todo lo demás.

Y este es el paraíso de las ‘oportunidades’ donde se vive hoy. Es cierto que por un lado son oportunidades, pero este modelo de estado nos obliga a tener un sustento económico para vivir. Lo curioso de la situación es que por más obligatorio que sea que trabajemos, el estado no ha podido tener una economía lo suficiente fuerte para generar empleo para todos, o bueno, quizás es que tampoco se ha buscado de mucho. El problema del estado de ‘oportunidades’ es que el pueblo no se toma en cuenta más que como fuerza de producción de mercancías, o mejor dicho, este modelo no esta orientado a las personas, esta orientado al comercio y a la riqueza de quienes mejor se lucran del mismo.

En la próxima parte veremos el papel que juegan las multinacionales, la subcontratación, y la necesidad de que el estado se apropie de los medios de producción.

*Eso dicen.

Starcarr Lane

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