EL PAPEL DEL ESTADO FRENTE AL PUEBLO, PARTE II
En este capítulo trataremos la relación entre las grandes empresas y los más necesitados del país, poniendo en claro la principal razón para que el pueblo se apodere de las empresas.
Los dueños de las grandes compañías son a su vez los dueños de los países, pues con su dinero compran a los gobernantes de los distintos países, a quienes convierten en sus terratenientes y les ordenan que deben o no hacer. Es por esto que los gobiernos siempre toman decisiones que, lejos de ayudar al pueblo, ayudan y apoyan sin ningún disimulo a las multinacionales y otras grandes compañías.
El principal problema que encontramos con las grandes compañías es que no tienen un factor humano, únicamente ven dinero, sea en inversiones o en ganancias. Y esto es un gran problema cuando recordamos que se esta volviendo cada vez más común que los gobiernos privaticen las empresas que prestan los principales servicios.
En Colombia, como en otros países de América Latina, existen sectores en los que se vive en extrema pobreza, los habitantes de estos sectores no tienen acceso a los servicios mínimos a los que todo ser humano tiene derecho. Todo el mundo lo sabe, nadie parece hacer nada, y a menos que el pueblo comprenda la labor a hacer, será imposible que tengan estos bienes, pero, ¿por qué?.
Es muy sencillo, el hecho de que el estado no sea propietario de los medios de producción de los bienes básicos hace que la necesidad de estos por parte de los habitantes de los sectores más pobres no influya en las empresas, o en pocas palabras, ningún comerciante se arriesgará a llevar sus empresas a estos sitios tan recónditos, pues la posibilidad de hacer negocios en los mismos es poca o nula, que es lo que le importa a ellos.
Con este sencillo ejemplo se puede dejar en claro una de las razones, la más importante, de por que el estado debe ser el propietario de todos los medios de producción. Si el estado, bajo la dirección del pueblo, tuviera posesión total de las empresas, dirigiría la instalación de redes eléctricas o acueductos en muchos sectores Colombianos que han sido vilmente ignorados por ser desiertos económicos. Si el estado Colombiano, bajo la dirección de Alvaro Uribe, pensara en la situación de los Colombianos en estos sectores, dejaría de vender las empresas que prestan servicios públicos, pues la privatización de estos significa condenar a los habitantes de estos sitios y privatizar también las necesidades básicas humanas.
Con estas palabras quiero alertar a la comunidad de todos los países, si permitimos que individuos se apoderen de las empresas que prestan servicios básicos estamos traicionando a nuestros hermanos que nos necesitan. Debemos impedir que el estado venda mas empresas del sector publico, debemos exigir que el estado se haga propietario, en un principio, de todas las empresas que prestan el servicio publico, empezando por las empresas de acueducto, alcantarillado, electricidad, gas, telefonía y transporte, después debemos obligar al estado a llevar estos servicios a todo el país, no podemos permitir que la vida de seres humanos se siga viendo como cifras monetarias para las empresas que no ven más allá del factor dinero, no podemos permitir que el estado le saque el cuerpo a las obligaciones que tiene con cada uno de los individuos que viven en el país, no podemos permitir que el estado venda nuestro bienestar, sea físico o psicológico.
Nosotros somos los dueños de este país, y no debemos dejar que el estado venda las empresas del sector publico, no vamos a dejar que los multimillonarios, sean extranjeros o nacionales, decidan quien tiene derecho a beber agua y quien no tiene dinero suficiente para hacerlo. Somos hermanos, y debemos preocuparnos también por aquellos a quienes no vemos, a quienes no escuchamos, a quienes el sistema no deja hablar. Porque así no sintamos su sufrimiento y su abandono, ellos están por ahí, en los lugares más recónditos, atravesando los caminos más difíciles y en los climas más extremos, azotados por la corrupción de algunos y las armas de otros, que sean militares, paramilitares, guerrilleros o narcotraficantes, no ayudan en nada.
Luchemos por los derechos de todos, usando nuestra voz en nombre y representación de aquellos que no pueden.
Dejamos para la próxima parte la subcontratación.
Starcarr Lane
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