2077 VIDAS QUITADAS

La política de seguridad democrática consiste básicamente en aumentar la presencia militar, intentando que tenga una cobertura nacional completa, para no dar espacio a los grupos terroristas Colombianos.

Hay dos aspectos que se deben resaltar de esta política. El primero, que un política de este tipo requiere aumentar el fondo monetario destinado al ejercito y las fuerzas armadas del estado en general, que en otras palabras, es la disminución de la inversión en otros sectores, para dirigir fondos al militar. El segundo, que la omnipresencia de él ejercito puede traer otros conflictos, pues no se debe olvidar que él ejercito Colombiano no ha sido la institución más glorificada de la historia.

Expandiéndonos más en el primer punto, debemos saber que una de las cosas que más daño hace a un gobierno es la ineficacia de sus políticas. Si las nuevas inversiones del gobierno Colombiano en armamento, que bien podrían destinarse a la alfabetización del pueblo u otras proezas, no arrojaran resultados, se haría necesario cambiar esta política por otra más eficiente. Afortunadamente esta política ha dado muchos resultados, al punto que se dice que el próximo gobierno debe continuarla, o correrá el riesgo de sucumbir a los terroristas.

Expandiéndonos más en el segundo punto, debemos recordar que en épocas de antaño el ejercito entraba a los pueblos, acompañado de los paramilitares, a matar campesinos, violar mujeres, y un largo y cruel etcétera. En esas épocas se habló con otras palabras, se conoció la ‘doctrina de seguridad nacional’, una política diseñada y promovida por los Estados Unidos, que instruía a los ejércitos Latino Americanos en la violación de los derechos humanos, bajo la excusa de la guerra contra el comunismo, representado en ese entonces por la Unión Soviética.

Cuando las cuatro principales guerrillas colombianas (FARC, ELN, EPL, M-19) daban sus primeros pasos, el gobierno decidió aprobar la creación de autodefensas, para expandir el brazo armado del ejercito, creando una fuerza armada ilegal, y así poder combatir la amenaza guerrillera irrespetando los derechos humanos. Todo lo anterior bajo el nombre de ‘Estatuto de Seguridad‘, que no es más que la aplicación de la ‘doctrina de seguridad nacional’ en Colombia.

El ‘Estatuto de Seguridad‘, aprobado por Turbay Ayala, era, en pocas palabras, aceptar el apoyo de los Estados Unidos para el entrenamiento del ejercito, según wikipedia, en:interrogatorios mediante torturas, infiltración, inteligencia, secuestros y desapariciones de opositores políticos, combate militar, guerra psicológica. Contando incluso con manuales de tortura y contrainsurgencia de la CIA para este fin”.

Siempre se suele justificar esta política diciendo que las vidas que quitó el ejercito, aliado con los paramilitares, son una perdida mínima, y quizá necesaria, en el combate contra el comunismo.

Cierto es que la batalla sin cuartel que dio en esa época el gobierno fue una batalla injustificada, pues en esas épocas las guerrillas Colombianas eran verdaderos levantamientos populares, que únicamente buscaban igualdad. Cierto es que el ELN y las FARC se pudrieron a más no poder, siendo hoy unos de los yugos que más daño hacen al pueblo. Cierto es que el EPL y el M-19 se desintegraron casi totalmente, hicieron lo correcto en el momento justo. Cierto es que los paramilitares se separaron del ejercito, siguen con sus actos de barbarie, pero ahora no lo hacen con el apoyo del ejercito Colombiano, pues ahora tienen el apoyo de muchos de los políticos, parapolíticos. Cierto es que intentar que el ejercito tuviera una presencia total a lo largo de la nación fue un atentado a los derechos humanos, que cobró millones de vidas.

La política de seguridad democrática necesita dar resultados, pues invertir el dinero de salud, educación y desarrollo, en armas, y no dar los resultados esperados, puede terminar como el primer gran fallo Colombiano del siglo XXI; puede ser la prueba reina de que la instalación de un régimen militar para terminar el problema Colombiano no es la solución; puede reiterar que la solución no es tan sencilla como matar a todos los terroristas; puede ser la prueba de que tanta violencia en Colombia se debe a la mala gestión política que ha reinado nuestra historia.

No se debe ser inocente y pensar que es coincidencia que Colombia viva tan azotada por la violencia, no se debe pensar que es coincidencia que el pueblo tenga que soportar a los guerrilleros, a los paramilitares, a los narcotraficantes, a los secuestradores, a el mismo ejercito, y todos los demás yugos de violencia. Debemos ver más allá de nuestra nariz, y ver que si el gobierno tuviera la sensatez de aceptar sus errores del pasado, podríamos iniciar una política que permitiera una solución pacifica al conflicto. Debemos saber que si el dinero que se invierte en armas fuera invertido en crear mejores personas, en darle a cada individuo todo lo que merece, en crear igualdad, no haría falta disparar más armas, no haría falta quitar más vidas.

El gobierno se empeña en combatir el fuego con fuego, un menester inútil. El gobierno se empeña en creer que la solución es matar, y el problema verdaderamente no es ese, el problema llega cuando esas políticas malgastan los recursos del pueblo y no dan los resultados esperados; el problema llega cuando la violencia no se detiene, muta, cuando al matar un mafioso se divide todo el grupo, y se generan nuevos grupos emergentes, que a la larga pasan a engrosar las listas de asesinos y asesinados; el problema llega cuando el eterno retorno se apodera de la política Colombiana; el problema llega cuando los militares de hoy, como los de ayer, violan los derechos de seres inocentes; el problema llega cuando el conteo de asesinatos a seres inocentes llega a los 2077, 59 menores de edad, 122 mujeres, y eso sin contar los crímenes que permanecen en las sombras, que permanecerán en las sombras por siempre; el problema llega cuando se escucha diariamente que el ejercito ha ‘abatido’ a cierto numero de guerrilleros, y muchas veces solamente han asesinado campesinos; el problema llega cuando, en aras de mostrar resultados, el ejercito comete otro ‘Falso Positivo’.

Jugar con la mente humana es muy fácil. Decir que un guerrillero ‘asesina’ y un militar ‘ha abatido’ es un simple ejemplo de la manera en que, con pequeños detalles, llenan de eufemismos nuestras cabezas, pues no debemos olvidar, bajo ninguna circunstancia, que un asesinato no tiene otro nombre, así nos quieran vender otra cosa. Llamar a los crímenes más burdos ‘Falsos Positivos’ es la prueba reina de que nos venden gatos disfrazados de liebres, de que el eufemismo es el método elegido para la desinformación.

2077 asesinatos cometidos por los militares, 2077 ‘Falsos Positivos’, 2077 personas a quienes les fueron arrebatas sus vidas bajo la excusa de aumentar en 2077 el numero de guerrilleros ‘abatidos’. 2077 crímenes apoyados por el gobierno, que no hubieran sido cometidos si el mismo gobierno se centrara más en ayudar al pueblo, y menos en matar. 2077 vidas quitadas.

Starcarr Lane

Advertisement
Explore posts in the same categories: General

3 comentarios en “2077 VIDAS QUITADAS”

    • ElGato Dijo:

      Si no puede establecer en su mente un mejor juicio quedese callado, de esta forma puede aportarle mucho a la “sociedad” de lo que le esta aportando actualmente..

  1. ElGato Dijo:

    1.2.3.4025 muertos a diario
    y todos siguien siendo partidarios
    de tan podridos politicos mercenarios
    que solo ven en el dinero ……
    procedidos por un corte mariscal
    tienen como unico derecho sus ansias de matar
    y nunca olvidar el impuesto predial!!!


Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s


Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.